La Teología del Cuerpo del Beato Papa Juan Pablo II. Un mini resumen. Parte 2 de 4.


En esta segunda parte del mini resumen sobre la Teología del Cuerpo, vamos a tratar sobre el plan original que Dios tenía para la humanidad. Comencemos poniendo un par de premisas:
  1. "Dios dijo : « Hagámos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. »… Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer." Génesis 1,26-27
  2. "Al Principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios… Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padrelleno de gracia y de verdad." Juan 1, 1.14

Dado que Dios se revela por la carne en Jesús, y el hombre es una imagen (o ícono) de Dios, podemos llegar a la conclusión lógica que el cuerpo humano (varón y mujer) merita ser sujeto de un estudio teológico. Por ende, el Papa nos propone una Teología del Cuerpo. Es más, el lo expone de la siguente manera: "El cuerpo, y sólo el cuerpo, es capaz de hacer visible aquello que es invisible: Lo espiritual y lo divino. Ha sido creado para transferir a la realidad visible del mundo el misterio escondido desde la eternidad en Dios, y así ser su signo" (Audiencia General 20/02/80)


¿Cuál es este Misterio Eterno?


¡Dios!


¿Qué es lo que el hombre revela de Dios?


¡La Trinidad!


De hecho, al ser creados a imagen y semejanza de Dios, hemos sidos creados para amar y ser amados; para donarnos y ser recibidos. De la misma manera que el Padre ama al Hijo en el Espiritu Santo, el hombre esta llamado a amar su mujer reflejando esta comunión de amor. Nuestra vida tiene que ser reflejo de la Trinidad. Y como tal, al imitar este amor relacional, tiene que ser Libre, Fiel, Eterno, Creativo, Fecundo.

El Papa, incluso va mucho más allá. El nos dice que el cuerpo humano tiene un sentido nupcial. A través de la Biblia se puede ver incluso muchas alusiones a esta realidad nupcial, de pareja, a la cual estamos llamados. Esto se debe a que somos seres de deseo. Para la comunión total; para el amor fiel; para la vida eterna; Para participar en la vida Trinitaria de Dios... Esta inscrito en nuestra naturaleza. Como seres sexuales. El hombre no puede vivir sin amor. Su vida carece de sentido si no la dedica por y para el amor. Y quién le revela al hombre ¿cómo amar? y por ende ¿cómo ser hombre?... La respuesta está en Cristo. A partir de esto, el Papa comienza a hacer su análisis remitiéndose a la cita de Mateo 19, 8:
El les dijo: «Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era sí…»
Estas palabritas "al principio" son un puntero que nos invita a mirar el Génesis. Es como si el mismo Señor Jesús nos dice que vayamos al Génesis. Al momento de la Creación. En donde encontramos el relato de cómo Dios crea al mundo y al hombre.

Aquí podemos ver cómo el hombre vive en plena comunión con Dios. No necesita más. Sin embargo, al ser creado a imagen y semejanza de Dios, el hombre también tiene una conciencia propia de sí mismo. Piensa y es también creador. Y por estas mismas cualidades se cuestiona. Reconoce que tiene características similares con Dios pero al mismo tiempo reconoce que no son iguales. De la misma manera, reconoce características similares con los demás seres de la creación, pero sabe que no son iguales. Entonces, siente una soledad, a pesar de estar en plena comunión con Dios. El Papa define esto como la Soledad Original. Una soledad por la cual todos pasamos. Esta inscrito en nuestro corazón. Y Dios da al hombre este momento de soledad originaria para conocerse a si mismo. Es un período en el cual el hombre se define, para el momento en el cual el hombre se pueda dar a si mismo, de forma sincera. Ya que el hombre no se puede encontrar a si mismo si no es a través de la donación sincera de si mismo (Gaudium et Spes 24). Y la forma cómo la Biblia expresa esta realidad es a través de la Unión Original, de la unión varón y mujer, que es una expresión sacramental de la comunión de personas. De donarse, de entregarse, de amar y de ser amados. Es en el pasaje del Génesis que vemos cuál era el plan original que Dios tenía para nosotros, y la siguiente cita es esencial para entender este plan original:
Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza. Génesis 2, 25
El Papa nos dice que no se trata de una vergüenza/desnudez meramente física. Sino más bien del deseo sexual de la persona. Al principio, Dios había creado a la humanidad de una forma pura que permitía al ser humano ver a la otra persona tal cual es. El hombre entendía que su cuerpo servía para darse al otro, entregarse al otro, siguiendo un deseo de amar a imagen de Dios. Había un sentido de Donación. El hombre no veía a sus hermanos como objetos. Tenía una mirada interior de paz. Entonces, esta Inocencia Original era la forma como Dios había insertado la santidad en el mundo.

Continúa en la 3era parte.



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