Todo tuyo


Fue un sábado por la noche, en algún lugar cerca de la calle Crescent, alrededor de las 11pm. Un grupo de amigos disfrutaba de un rato ameno en un lugar latino. Eran 3 parejas y un soltero (¿adivinen quién era el soltero?). En aquel entonces, estabamos con 1 litro de ron, algunas latas de coca cola y una pequeña botellita de jugo de naranja.


Todo estaba yendo bien hasta que una de las chicas hizo un comentario que una vez más desencadenó la pregunta de mi propia vocación:
Saben, yo rompí con mi antiguo novio porque sólo teníamos sexo una vez por semana. ¡O sea! ¿Qué es eso? No. Yo no puede seguir con él por eso. Al final terminé viéndolo sólo como un buen amigo...
Bueno, quizás esas no fueron sus palabras textuales (de hecho, estoy parafraseando aquí). Sin embargo, todavía me estremecen esas palabras cuando las recuerdo. Llámame ingenuo, llámame infantil, llámame lo que quieras, pero eso no es amor.
Mi amigo Luis, al darse cuenta de mi cara de desconcierto (la cual dejaba ver que entre mi maxilar inferior y superior había más de 4 cm de separación) trató de consolarme diciéndome que respetaba mucho mis creencias (De hecho, eso hizo más aparente mi cara boquiabierta), seguido por algo que me han dicho muchas, MUCHAS, veces:
Sigue siendo como eres. Tu eres un buen chico. La chica que que este en tu plan de felicidad va a ser muy afortunada.
A pesar de haberme dicho eso, sí me tomó un rato hasta que pude sacudir ese sentimiento de que quizás haya algo malo conmigo. O sea, yo no soy ningún principe azul (siempre me caigo de mi caballo) ni tampoco soy un patito feo que se ha vuelto un cisne (sólo soy, a secas, un pato aceptable y honorable). Entonces, ¿porqué esa chica debería sentirse afortunada de estar conmigo? Yo he visto como muchas personas mayores que yo (muy buenas personas) siguen solteras a pesar de estar dispuestas a vivir esa vocación al matrimonio. ¿Porqué es que estas personas (algunas de ellas muy bien parecidas) siguen viviendo en su soledad original? Sólo el Señor, que conoce lo más profundo de nuestros corazones, lo sabe. Lo que sí queda muy en claro es que es imperativo responder a la propia vocación. Uno no puede quedarse estático esperando a que llegue la persona indicada. Hay que poner manos al asunto y son circunstancias como estas que nos hacen dar cuenta que hay que tener un cierto sentido de urgencia al responder a la propia vocación.

Es por eso que, en este día de todos los santos, He querido hacer una pequeña oración. Una oración disfrazada de una carta de amor. Una carta de amor para alguien a quién todavía no he conocido... aún. Para ser sincero, pienso que una de las cosas más finas en este mundo es el orar por alguien a quien todavía no has llegado a conocer:

Entonces, la voy comenzar: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espiritu Santo:

Señor, tú conoces que mi corazón no es arrogante. Quizás cuando era más joven sí, pero tu pedagogía divina ha sido muy efectiva hasta ahora. De igual manera, conoces que no pretendo grandezas que excedan mis capacidades a parte de mi ideal de alcanzar la santidad. No Señor, tu me conoces. Tú sabes cómo he tenido que aprender a callar y a moderar mis deseos, como un niño en brazos de su madre. Es por eso que vengo a tí, en este día de todos los santos, para orar por alguien muy importante para mí. (panas santos, ya que estoy haciendo mi oración en el día de ustedes, cuento con ustedes para que intercedan ante El Señor nuestro Dios).

"A Dios rogando y con el mazo dando" dice el refrán. Sí. Yo lo sé Señor. Sé que no me puedo quedar de brazos cruzados esperando a que me envíes a la chica que has pensado desde la eternidad. Pero también es verdad que es doloroso ver cómo los años pasan y ver que aún no he podido responder a plenitud a la vocación a la cual me has llamado. Sin embargo, de igual manera, sé que nunca me vas a enviar algo no pueda manejar; sino que, mas bien, al enviar me pides que haga cuanto pueda y que te pida lo que no pueda.


Por eso quiero aprovechar para pedirte por ella. Pero lo voy a hacer con un pequeño giro: Quiero hacer este tiempo de oración como un mensaje personal a aquella chica. Quienquiera que sea. Dondequiera que se encuentre. Entonces, ¿podrías hacerle llegar este mensaje? Los pensamientos probablemente le lleguen, pero cuento contigo para que los sentimiento también.


Hola!
La persona que te esta escribiendo estas líneas es un chico que, como cualquier otro, se reconoce frágil y limitado. En estos momentos, lo que estoy escribiendo lo estoy tratando de hacer a través del cristal del Evangelio que guía mi vida y que todavía estoy puliendo. Y, a pesar de que muchos piensen que soy un buen chico, también me encuentro en la lucha para ser cada día más coherente con la fe que profeso. Estoy poniendo estos sentimientos al descubierto no para alardear ni para que me compadezcan. Los pongo en palabras porque quiero llegar a tí de alguna manera con esta voz; porque quiero dar esperanza a aquellos más débiles que yo al decirle que todavía existen personas que realmente están buscando vivir el amor de la manera como fue concebido por el Creador; porque quiero hacer que los que se encuentren con pareja reflexionen sobre la gracia con la cual han sido bendecidos; porque quiero que los casados recuerden lo que es pelear por la persona a la cual amas.
Sería muy fácil, muy cómodo (y muy cobarde, por cierto) decir cosas como: "¿Para qué rezar por alguien a quien nisiquiera conozco?", "¿Porqué debería preocuparme de mantenerme casto por alguién que quizás ni le importe?", "No... Eso es ser iluso. Es imposible hacer eso. Yo no lo voy a hacer". Heh... No hay imposibles, sino incapaces. Sí, es algo difícil. No lo niego. Sin embargo, creo que la valentía de un hombre se percibe cuando asume retos difíciles. En este caso, esto sería el de mantener mi propia palabra a Cristo y a tí, la chica que está en mi plan de felicidad. Es difícil porque es un deber (a parte de ser una muestra de mi madurez interior). Demuestra valor porque es una expresión de mi dignidad personal. Y créelo, no voy a dar ni un paso atrás a mi palabra. Ese es el camino que he decidido caminar.
Ahora que conoces lo importante que es esto para mí, voy a decirte algo sin rodeos: Quiero compartir el resto de mi vida contigo. Quiero vivir ese amor Trinitario al cual todos estamos llamados a vivir para que la gente sea atraida hacia Dios. Quiero que nuestro amor sea como un compás que apunte a nuestro Señor. ¿Te parece que sea una razón suficiente para que me ames? No me tienes que contestar ahorita, pero te diré algo con certeza: Estoy dispuesto a pasar el resto de mi vida para averiguarlo. Será el resto de mi vida el que responda a esa pregunta. Aún si este amor fuese en vano, estamos (después de todo) místicamente unidos, ¿no es así?
Acabo de decir 'Aún si este amor fuese en vano'. No me mal interpretes. No lo digo como si pensara que no te llegase a encontrar. ¡Oh, no! ¡Nada más lejos de la realidad! Con la Gracia de Dios, te encontraré. En algún momento. En algún lugar. Aún si me tocase volver a recorrer el mundo entero. Estoy seguro de eso. ¡Créelo! El problema mas bien está conmigo. Quizás todavía no te he llegado a conocer. Tal vez recién te estoy conociendo. Probablemente todavía no me haya dado cuenta que tu eres 'la chica' y tu quizás no te hayas percatado de yo soy quien buscas. No lo sé...  Pero esta incertidumbre es la que a veces me causa un dolor sensible que me quiebra y me desalienta. Por eso me gustaría pedirte un pequeño favor: Ora por ambos (yo también lo estoy haciendo), para que el Espíritu Santo guie ambos de nuestros corazones hacia el otro.
Antes de terminar, quiero decirte que constantemente rezo por ti sin pedirte nada a cambio. Ciertamente es algo muy pequeño si lo piensas. Cada cuenta de mi rosario que hago por tí es como un pequeño acto de amor sin nombre y fácil de olvidar. Pero es un pequeño gesto que lo hago con mucho amor y fe, ya que sinceramente creo que la fe y la oración son poderosas. Que pueden influir en la historia. Es más, cada vez que rezo por tí, siento como si estuviese llegando a tí cuando te veo en mis sueños. Sueños que, a pesar de que se dispersan en el tiempo, sé que también son compartidos por tí. Asi que, créelo, no voy a parar de orar por ti.
Todo lo que te he dicho, lo que te quiero decir y lo que te diré es porque el compás de mi corazón apunta, y siempre apuntará, hacia el Señor. Eso es algo cierto y hasta que te encuentre, estaré esperando con ansias el día en el que pueda ver hacia el mismo horizonte contigo. Hasta entonces, permaneceré unido a tí en nuestro Señor Jesús.
Bueno Señor. Eso es lo que estaba reflexionando en el silencio de mi conciencia. Para serte sincer, no me tienes que dar nada porque te quiera ya que, como el título de esta nota lo dice, soy todo tuyo. Continuare creyéndote y continuare creyendo EN tí; continuaré buscando y esperando contra toda esperanza; continuaré esforzándome y siendo valiente, sin desmayar ni temer, ya que se que estás conmigo dondequiera que vaya. Sólo déjame decirte, Señor, una última cosa: "Aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiese."


Amen.



Comments

Popular posts from this blog

Meine Leibe

Prayer's efficacy

Always with me Pt.2