Manos para el amado

Una pequeña carta para una persona querida.

Pues bien, el día en que puedas leer esto todavía esta un poco lejano. Sin embargo, lo que hoy te escribo es para que, cuando lo leas, puedas ver el amor inconmensurable con el que se te ha amado, con el que se te ama, con el que siempre te amará.

Esta pequeña entrada de este blog la estoy haciendo a escasas horas de tu segundo aniversario de nacimiento; y, ¿sabes que? Casi dos semanas antes de que se cumplan dos años desde que el Señor te envió con nosotros, tu madre y tu abuelita pasaron varias horas haciéndote, con sus propias manos, dulces y decoraciones; invitaciones y alegorías. Todo para que en tu día lo pases feliz. Lo pases con alegría. ¿Sabes lo interesante de todo esto? Al momento de escribir estas líneas, la situación económica de la familia no era la más ideal. De hecho, hemos vistos mejores días. Pero aún así, en lo poco que se tiene, hemos (todos) querido hacerte algo hermoso pensando en tí. Para tí. Por tí. Aún si después no lo llegases a recordar, todo lo que se hizo siempre quedará plasmado en nuestros corazones y es parte del lazo que nos une como famila. Créelo.

Mira la foto que pongo en esta entrada. En ella se ven las manos de tus madres envolviendo huevitos de faltriquera. ¡Huevitos de Faltriquera! ¿Sabes lo laborioso que es hacer una de esas cosas? Es una cosita bastante laboriosa de hacer. Una cosa que cuesta tiempo y esfuerzo. Y lo hicieron porque te aman. Que nunca te quepa la menor duda del profundo amor con que se te ama. La Biblia dice que El amor es paciente y es servicial. ¿No te parece un ejemplo fehaciente de tal aseveración?


Quizás, tal vez, a estas alturas del partido ya hayas escuchado mil y una definiciones de lo que es el amor. Probablemente, al leer estas líneas, estes en esa edad en la que se busca fervientemente alcanzar esa vocación a la cual fuiste llamado desde la eternidad. No sé si en esa búsqueda de tu vocación todo te este yendo viento en popa (si es así, ¡Bendito sea Dios!) o si estés teniendo momentos en que tu corazón se sienta triste; si es lo segundo, no te desanimes. Lo más probable es que también nosotros (de alguna manera u otra) también lo sintamos y compartamos eso en la oración. Créelo, la carga del dolor y la tristeza son mucho más fáciles de llevar cuando, ofrecidos a Dios, son compartidos. No tengas miedo de compartirlo con los que te amamos ya que nuestras manos (aunque no las veas) estarán detras de ti, empujándote para que salgas adelante. Acuérdate que el amor todo lo espera y todo lo soporta.

Al venir de una familia católica, lo más probable es que sepas de dónde vienen todas estas ideas que que estoy plasmando. Tienen un único paradigma y, por ende, no hay por dónde perderse. Cada vez que recuerdes ese amor con el que se te ama, acuerdate de cuál es el modelo que nos impulsa a amarte como te amamos. Recuerda que siempre estarás en nuestros corazones y siempre estarás presente en nuestras oraciones para que El Señor, con su infinito amor, te guíe y te cuide donde quiera que estes. Nuestro amor por tí, al igual que el amor del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo no pasará jamás.

P.S. ¡Feliz Cumpleaños No.2! (^_^)v

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