La Teología del Cuerpo del Beato Papa Juan Pablo II. Un mini resumen. Parte 3 de 4.
En esta tercera parte del mini resumen de la Teología del Cuerpo vamos a analizar los siguientes puntos: La caída y redención del hombre histórico; el destino último al cuál estamos llamados; el celibato para el reino y el matrimonio como sacramento.
Una vez que hemos entendido cuál era el plan original que Dios tenía para el hombre, el Papa nos lleva a conocer qué vino después de que Dios nos creó. Es decir, la historia (desde un punto de vista bíblico) del hombre.
Luego de la caída del hombre, obviamente Dios sale al encuentro del hombre para redimirlo del pecado a través de su Hijo. Aquí el Papa vuelve a dirigir la mirada al Señor Jesús para buscar respuestas en cuanto a cuál es el Plan de Dios en cuanto a lo que está llamado a vivir nuestro cuerpo:
Luego de haber analizado ¿qué significa ser hombre? El Papa no se queda ahí. Sino que analiza las formas cómo uno puede vivir consecuentemente con esa realidad de ser varón; de ser mujer. Y sugiere dos caminos: La vida consagrada o la vida matrimonial. Pero siempre remitiéndose hacia el Señor Jesús ya que el nos apunta siempre hacia dónde ir.
Cuando analiza el celibato por el reino, dice que las personas que están llamadas a esta vocación también están llamadas a la misma vocación de 'casarse', pero manifestada de forma diferente. Ellos expresan con sus vidas que el Reino de Dios ya está entre nosotros ya que participan de ese 'matrimonio celeste' al cual todos estamos llamados. Ellos ven este matrimonio no como un rechazo de la sexualidad, sino vivir el significado profundo de la sexualidad que es la Unión de Cristo con su Iglesia.
Cuando analiza el matrimonio, toma la analogía de Cristo como el Esposo y la Iglesia como la Esposa que se ve en Efesios 5, 21. 24-15. Y esto no justifica dominio (que es consecuencia del pecado). De hecho, los esposos se comprometen a tener una relación gratuita, total, fiel y fecunda, y por ende el acto conyugal tiene que ser una renovación del compromiso marital. Y se lo demuestra con el cuerpo, en cada acto conyugal. Basado en esto, el matrimonio sirve de proto-modelo para los demás sacramentos. Es por esto que la Iglesia diligentemente salvaguarda el significado del matrimonio. Si en una relación de esposos el acto conyugal no es gratuito, total, fiel y fecundo, entonces habría que dudar sobre la autenticidad de aquella relación. Y de hecho, hay que ser valientes para poder reconocerlo y no contentarnos con lo que no es verdadero.
Continúa en la parte 4
Una vez que hemos entendido cuál era el plan original que Dios tenía para el hombre, el Papa nos lleva a conocer qué vino después de que Dios nos creó. Es decir, la historia (desde un punto de vista bíblico) del hombre.
“ Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera… «Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí»” Génesis 3, 7. 10En el relato de la caída del hombre (en el pecado) podemos observar cómo el deseo sexual se corrompió debido a la 'muerte del Amor de Dios' en el corazón del hombre; esto a su vez dió paso a la Lujuria, que simplemente es el deseo sexual sin el Amor de Dios. Es por la Lujuria que el Amor por el cuál, y para el cuál, hemos sido creados se distorciona hasta llevarnos al nivel de animales, aún a pesar de estar llamados a algo más grande. A raíz de esto se entiende la también el concepto de vergüenza como una forma de natural de defensa personal contra la objetivización del cuerpo.
Luego de la caída del hombre, obviamente Dios sale al encuentro del hombre para redimirlo del pecado a través de su Hijo. Aquí el Papa vuelve a dirigir la mirada al Señor Jesús para buscar respuestas en cuanto a cuál es el Plan de Dios en cuanto a lo que está llamado a vivir nuestro cuerpo:
“Ustedes han oído que se dijo: "No cometerás adulterio“. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.” Mateo 5, 27-28Cone esta cita, el Señor Jesús nos invita a transformar nuestra mirada para que sea capaz de respetar el sentido esponsalicio del cuerpo. El nos invita a descubrir de nuevo la plenitud perdida de nuestra humanidad para que queramos recuperarla. Es más, San Pablo nos dice en la carta a los Gálatas "Pero si están animados por el Espíritu ya no estan sometidos a la Ley" (Gálatas 5, 18) como para reforzar lo que el Señor nos dice en Mateo. De hecho, el Señor vino a cambiar nuestro Ethos. Y esto sólo lo vamos a lograr a través de sucesivas conversiones que moldeen nuestro corazón al amor de Dios. Es decir, moldear nuestras actitudes y conciencia. Y todo esto tiene su fundamento definitivo en el misterio de la redención del cuerpo.
“El Señor invita a superar la concupiscencia, y ello incluso en los movimientos sólo interiores del corazón humano… la esperanza de la victoria sobre el pecado a la que podemos llamar esperanza de cada día.” Audiencia, 21 de Julio de 1982Una vez visto cómo Dios nos invita a la redención de nuestro cuerpo, el Papa se proyecta hacia lo que estamos llamados a vivir. El destino a lo que todos estamos llamados: La Resurreción del Cuerpo. Aquí el Papa no se queda en una visión 'sólo-espiritual' del cielo. No. El Papa comienza diciendo que el matrimonio existe como un signo sacramental de lo que estamos llamados a vivir. Obviamente, en la resurección ni los hombre ni las mujeres se casarán. El matrimonio es como una degustación de las Bodas del Cordero de la cual estamos llamados a participar. De hecho, la unión de los sexos es un ícono de esta realidad final en la cual participaremos en la naturaleza divina como personas humanas redimidas. Ahorita quizás lo veamos confusamente, pero en la resurección podremos 'ver cara a cara' esa realidad donde Dios se dará totalmente hacia nosotros y nosotros responderemos con el total de nuestro ser a El. Tal cual lo vemos entre el matrimonio entre varón y mujer.
Luego de haber analizado ¿qué significa ser hombre? El Papa no se queda ahí. Sino que analiza las formas cómo uno puede vivir consecuentemente con esa realidad de ser varón; de ser mujer. Y sugiere dos caminos: La vida consagrada o la vida matrimonial. Pero siempre remitiéndose hacia el Señor Jesús ya que el nos apunta siempre hacia dónde ir.
Cuando analiza el celibato por el reino, dice que las personas que están llamadas a esta vocación también están llamadas a la misma vocación de 'casarse', pero manifestada de forma diferente. Ellos expresan con sus vidas que el Reino de Dios ya está entre nosotros ya que participan de ese 'matrimonio celeste' al cual todos estamos llamados. Ellos ven este matrimonio no como un rechazo de la sexualidad, sino vivir el significado profundo de la sexualidad que es la Unión de Cristo con su Iglesia.
“Es propio del corazón humano aceptar exigencias, incluso difíciles, en nombre del amor por un ideal” por eso el celibato por el Reino es un acto de acto de amor esponsalicio…” Audiencia, 28 de Abril de 1982Sin el entendimiento del llamado a la redención, tanto el celibato como el matrimonio pierden sentido; se vuelven absurdos. El matrimonio termina siendo un fuga para lujuria y el celibato termina siendo una represión desalentadora.
Cuando analiza el matrimonio, toma la analogía de Cristo como el Esposo y la Iglesia como la Esposa que se ve en Efesios 5, 21. 24-15. Y esto no justifica dominio (que es consecuencia del pecado). De hecho, los esposos se comprometen a tener una relación gratuita, total, fiel y fecunda, y por ende el acto conyugal tiene que ser una renovación del compromiso marital. Y se lo demuestra con el cuerpo, en cada acto conyugal. Basado en esto, el matrimonio sirve de proto-modelo para los demás sacramentos. Es por esto que la Iglesia diligentemente salvaguarda el significado del matrimonio. Si en una relación de esposos el acto conyugal no es gratuito, total, fiel y fecundo, entonces habría que dudar sobre la autenticidad de aquella relación. Y de hecho, hay que ser valientes para poder reconocerlo y no contentarnos con lo que no es verdadero.
Continúa en la parte 4

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